Enero tambien es para libros
Enero llega sin ruido, sin prisas… y a veces sin ganas. Pero incluso en ese silencio, los libros siguen esperando.
REFLEXION
1/27/20261 min read


Enero suele sentirse como una pausa extraña. No es del todo un inicio limpio ni un cierre real. Es un mes de transición, de cuerpos cansados y mentes que todavía no terminan de aterrizar en el nuevo año. Y en medio de todo eso, a veces olvidamos algo importante: enero también es para libros.
Después de diciembre, con sus prisas, reuniones, balances y listas interminables, enero llega más silencioso. Y ese silencio puede ser incómodo… o profundamente necesario. Los libros, en este mes, no están para exigirnos nada. Están para acompañarnos.
Enero es el mes perfecto para leer sin expectativas. Para tomar un libro solo porque nos llama, no porque esté en tendencia o porque “deberíamos” leerlo. Para avanzar despacio, releer páginas, dejar libros a la mitad si no conectan y volver a ellos —o no— cuando sea el momento.
También es un mes en el que muchas lectoras sienten culpa: por no leer suficiente, por no cumplir retos, por no empezar el año con disciplina. Pero la lectura no es una carrera y enero no tiene por qué marcar el ritmo de todo el año. A veces, leer poco en enero es exactamente lo que necesitamos para leer mejor después.
Los libros en enero cumplen otra función: nos ayudan a acomodar emociones. A procesar lo que dejamos atrás y a mirar lo que viene sin prisa. Pueden ser ligeros, caóticos, reconfortantes o incluso repetidos. No tienen que cambiarte la vida; basta con que te sostengan un poco.
Así que si este mes lees lento, está bien.
Si lees solo uno, también.
Si eliges historias suaves, conocidas o incluso “sin profundidad”, no estás fallando como lectora.
Enero también es para libros.
Para leer desde el cuidado, no desde la exigencia.
Para empezar el año no con metas imposibles, sino con páginas que se sientan como hogar.
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