Este año quiero leer sin prisa

Este año quiero que la lectura vuelva a sentirse como un refugio, no como una meta.

REFLEXION

1/13/20261 min read

Este año no quiero leer más.
Quiero leer mejor.

Quiero leer sin la presión de los números, sin el peso de las metas impuestas, sin esa sensación constante de que siempre voy tarde en mis propias lecturas. Este año quiero leer sin prisa, porque leer nunca debió sentirse como una obligación.

Durante mucho tiempo convertimos la lectura en una lista interminable: libros pendientes, novedades urgentes, retos que cumplir. Y sin darnos cuenta, algo tan íntimo como leer empezó a parecerse más a una tarea que a un refugio.

Leer sin prisa es volver a escucharme.
Es permitir que un libro me acompañe días, semanas o incluso meses, sin culpa.
Es cerrar el libro después de un solo capítulo porque lo que leí necesita reposar.

Este año quiero detenerme en las frases que duelen bonito.
Quiero releer párrafos, subrayarlos, escribir notas al margen.
Quiero quedarme pensando en los personajes como si fueran personas reales que conocí en algún punto del camino.

Leer sin prisa también es aceptar que no todos los libros llegan en el momento correcto. Que a veces necesitamos pausarlos, soltarlos o volver a ellos más adelante. Y que eso no nos hace menos lectores.

Habrá días en los que leeré cien páginas y otros en los que apenas podré leer dos. Y ambos días estarán bien. Porque la lectura no se mide en velocidad, sino en conexión.

Este año quiero que los libros vuelvan a ser hogar.
Quiero leer por placer, por consuelo, por curiosidad.
Quiero leer para sentir, no para cumplir.

Este año quiero leer sin prisa…
y dejar que las historias me encuentren a su propio ritmo.