La nostalgia de diciembre y los libros que nos enseñan a soltar

Soltar no es perder, es hacer espacio para lo que viene.

REFLEXION

12/16/20253 min read

Diciembre siempre llega distinto.

No importa cuántos años pasen, este mes tiene la extraña capacidad de remover recuerdos que creíamos dormidos. Los días se sienten más cortos, las noches más largas y la nostalgia se cuela sin pedir permiso. Recordamos lo que fue, lo que no salió como esperábamos y también aquello que, de alguna manera, tuvimos que dejar atrás.

Y en medio de todo eso, están los libros.

Diciembre: el mes donde miramos hacia atrás

Diciembre no solo marca el final del año; marca el cierre de versiones de nosotros mismos.

Es el mes donde hacemos balances silenciosos, donde repasamos promesas incumplidas, decisiones difíciles y despedidas que todavía pesan.

La nostalgia no siempre es tristeza. A veces es gratitud. Otras veces es una herida que todavía no termina de sanar. Y los libros, fieles compañeros, se convierten en ese espacio seguro donde podemos sentir sin miedo.

Leer en diciembre es permitirnos pausar. Es aceptar que no todo se resolvió, pero que seguimos aquí.

Los libros que nos enseñan a soltar

Hay historias que no están hechas para quedarse, sino para enseñarnos a dejar ir.

Libros que hablan de pérdidas, de cambios inevitables, de amores que no funcionaron, de caminos que se cerraron para dar paso a otros.

9No son lecturas fáciles, pero sí necesarias.

Nos enseñan que soltar no es rendirse, sino entender que no todo depende de nosotros.

Que a veces amar también implica despedirse.

Que crecer duele, pero quedarse donde ya no somos felices duele más.

Y cuando leemos estas historias en diciembre, algo se acomoda dentro de nosotros.

Leer para despedirse sin culpa

Soltar no siempre significa olvidar.
A veces significa recordar con menos peso.

Nos enseñan que soltar no es rendirse, sino entender que no todo depende de nosotros.

En cada página encontramos permiso para decir adiós con amor.

Los libros nos permiten despedirnos sin sentir culpa por lo que no fue. Nos recuerdan que hicimos lo mejor que pudimos con las herramientas que teníamos en ese momento. Que está bien cambiar, que está bien cerrar ciclos y que no todo final tiene que ser trágico para ser válido.

Los finales también son comienzos

Diciembre nos prepara para lo nuevo, aunque no siempre lo sepamos.

Los libros que leemos en este mes suelen quedarse con nosotros de una forma especial, porque llegan cuando estamos más sensibles, más abiertos y más dispuestos a escuchar.

Tal vez por eso las historias que hablan de soltar nos marcan tanto: porque nos encuentran en el momento exacto.

Leer sobre finales nos enseña a confiar en los comienzos.

Cerrar el año con un libro en las manos

Porque al final, diciembre no nos pide respuestas, solo honestidad.

Un libro que nos ayude a poner palabras a lo que sentimos cuando el mundo se vuelve un poco más silencioso.

No hay mejor manera de despedir el año que con una historia que nos acompañe mientras soltamos lo que ya no necesitamos cargar.

Y los libros, como siempre, nos ofrecen ambas cosas.